Introducción
 

Esther Kravzov Appel
      Pensar en la interdisciplina es pensar en las múltiples posibilidades que tienen las ciencias, las humanidades y la tecnología de ampliar la visión que tenemos de la realidad, pero no sólo eso: es pensar  también en una forma de generar conocimiento, en una forma de trabajar, de establecer vínculos, de experimentar lo nuevo con la finalidad de reconocer que, más allá de las divisiones formales del conocimiento, es posible entender parcelas un poco más amplias de esa misma realidad.

      Las preocupaciones en torno a la interdisciplina se han dado más en el ámbito de la teoría que pueda sustentar las ideas que ella misma genera, quedando para tiempos mejores la discusión sobre cómo llevarla a cabo en la práctica.  A pesar de los avances alcanzados en la dimensión teórica de la interdisciplina, permanecía latente la preocupación por abordar las problemáticas concernientes a la investigación interdisciplinaria desde una perspectiva empírica. Para intentar superar la visión parcial que se tenía al examinar sólo una dimensión, resultaba de vital importancia responder a las necesidades de integrar y contrastar la dimensión teórica con las experiencias de los grupos e instituciones interdisciplinarias. 

      Dado que en México no existen antecedentes de reuniones en las que se aborden estas  problemáticas, el Programa de Estudios Interdisciplinarios decidió tomar el reto desde una perspectiva empírica  e intentar sistematizar las experiencias de los grupos e instituciones interdisciplinarias. Esta determinación se materializo en la organización del Primer Encuentro La Experiencia Interdisciplinaria en la Universidad. Los propósitos del Encuentro se centraron en conocer  a qué se le denomina  interdisciplina, cómo se estructura el trabajo interdisciplinario, cómo se conforman los grupos, a qué motivaciones responden, y cuáles son los alcances y las limitaciones del abordaje interdsiciplinario. Al mismo tiempo decidimos buscar las formas que permitieran el encuentro con el otro,  ese otro con quien resulta difícil encontrarnos en los espacios académicos tradicionales. Para ello, emprendimos, en primer lugar, una búsqueda de las instituciones que se reconocen a sí mismas con orientaciones interdisciplinarias. El criterio fue seleccionar aquellas que en su nombre llevarán la palabra interdisciplina o que en sus objetivos y funciones señalan explícitamente el interés de impulsar el enfoque interdisciplinario. 

      Grande fue nuestra sorpresa cuando descubrimos la enorme cantidad de instituciones pertenecientes a los ámbitos más diversos tanto privados como públicos que cumplían con estos criterios. De manera pragmática,  convenimos delimitar la búsqueda incluyendo sólo las instituciones públicas del ámbito universitario. Estas instituciones constituyen  los espacios ideales para analizar el tema de la interdisciplina,  ya que por sus funciones sustantivas de investigación y docencia en diferentes áreas del conocimiento,  posibilitan la colaboración y conformación de grupos interdisciplinarios. 

      Con estos criterios,  enfocamos la  búsqueda de los centros e institutos de la Universidad Nacional Autónoma de México y nos encontramos que no obstante que sólo hay una institución  que explícitamente se denomina interdisciplinaria, el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades,  se  concede un valor especial a la interdisciplina, ya que en una gran variedad de sus dependencias hacen referencia en sus objetivos y funciones a la interdisciplina. Mientras que en el Instituto Politécnico Nacional encontramos una gran cantidad de instituciones que se denominan interdisciplinarias. En este peregrinaje, descubrimos que la mayoría de estas instituciones se crearon en los años setenta incorporándose a la vanguardia  de la época. A pesar de ello, en la actualidad la mayoría de estas dependencias reconocen que las expectativas que se crearon entonces no han logrado cristalizar del todo.

      A partir de estos descubrimientos, apareció como necesario establecer un contacto personal con los directores de las instituciones, con el fin de que pudieran orientarnos y presentarnos  con los grupos interdisciplinarios.  En algunos casos coincidió que los directores eran investigadores que realizan labores interdisciplinarias, lo cual permitió un valioso intercambio. En otros, los directores asumieron como parte de sus responsabilidades  participar en este tipo de encuentros argumentando las inconveniencias de distraer al investigador de su trabajo científico. Para nosotros representó un problema, ya que no obligó a desplegar mayor creatividad e ingenio  en la argumentación para insistir en que la reflexión sobre las experiencias interdisciplinarias son parte del trabajo  científico del investigador.

      La invitación confrontó a los participantes con un tema que en la mayoría de los casos reconocieron su relevancia y pertinencia,  incluso uno de los participantes nos recibió con un gran entusiasmo y exclamó "¡Vaya, hasta que por fin se organiza un seminario sobre estos temas! "Esta expresión nos sorprendió y nos confirmo lo oportuno de la propuesta. Sin embargo,  ésta no fue la constante. Quienes se desenvuelven en el área de las ciencias naturales fueron por lo general más reticentes,  lo que hizo necesario que desplegáramos nuestro ingenio y buscáramos formas para convencerlos de la relevancia de participar en este Encuentro, ya que en algunos casos intentaron escudarse argumentando que los temas concernientes a la interdisciplina en realidad corresponden al ámbito de la cultura y no al de la ciencia. 

      En el caso de los ingenieros y tecnólogos,  las reacciones con las que nos encontramos fueron en la mayoría de los casos de temor y recelo, pues aunque inmediatamente reconocieron la relevancia del tema, sus preguntas denotaban serias preocupaciones e inquietudes en torno a que la temática los obligara a incursionar en reflexiones teóricas y filosóficas. Estas reticencias las superamos al enfatizar que el interés del Encuentro era recuperar sus experiencias al realizar investigaciones interdisciplinarias. 

      La disposición de quienes se desenvuelven en las áreas de ciencias sociales y las humanidades fue reflejo  de grandes reticencias y denotó que las reflexiones sugeridas para el Encuentro no formaban parte de sus preocupaciones teóricas,  a pesar de que en las investigaciones que realizan en muchos casos  son de carácter interdisciplinario. Esto refleja la ausencia de discusión que existe en el ámbito universitario sobre las cuestiones vinculadas a la interdisciplina. 

      No obstante esta complicada e interesante travesía,  logramos conjuntar representantes de las distintas áreas del conocimiento y de los más variados centros e institutos de las universidades. Ahora enfrentábamos un nuevo reto:  cómo conformar las mesas de modo que estas mismas reflejaran una experiencia interdisciplinaria. Ante ello optamos por reunir en cada mesa expositores de diferentes áreas del conocimiento. Esto tenía como objetivo obligar a los participantes a escucharse los unos a los otros,  lo cual, tratándose de disciplinas que se desenvuelven en ámbitos distintos,  rara vez coinciden. Esto implicó romper con los esquemas tradicionales de organizar las mesas por áreas afines, lo que permitió que se dieran intercambios que comúnmente no ocurren en el ámbito académico. 

      El Encuentro resultó, con el programa así conformado, en una experiencia interesante tanto para los participantes como para el público. Exigía una mayor atención para poder en una misma sesión asimilar conceptos de diferentes disciplinas y un esfuerzo por que las exposiciones fueran claras para todos,  evitando,  en la medida de lo posible,  el uso exagerado de tecnicismos.  Las ponencias reflejaron una variedad de temáticas con visiones distintas:  algunas enfatizaron aspectos referentes a la organización de las instituciones; otras a las problemáticas relacionadas con la conformación de los grupos, la  evaluación, así como las dificultades para realizar  e impulsar la interdisciplina.

      Estas memorias muestran los alcances y las limitaciones del reto que emprendimos al organizar el  Primer Encuentro La Experiencia Interdisciplinaria en la Universidad. Es importante mencionar que la ausencia de una gran variedad de instituciones no se debe a  una actitud excluyente. Simplemente, como lo expusimos al inicio, responde a un primer acercamiento que nos permitiera escuchar de viva voz la experiencia de los actores. 

      El trabajo que a continuación se presenta no es sólo labor de sus autores y coordinadores. Fue posible gracias al trabajo de los miembros del Programa de Estudios Interdisciplinarios: Norma Blázquez,  Edward Bush, Elsa Cárdenas, Elke Köppen, Rogelio López, Ricardo Mansilla, Rosa María Mendoza, Laura Moncada y Juan Carlos Villa Soto.

      Sin el ingenio y la creatividad de Lorena, Angeles e  Isauro,  la labor  artística en el diseño del cartel del Encuentro no hubiese sido posible. A Liliana y  a Paty  un reconocimiento por su asesoría y dedicación en el área de cómputo imprescindible en estas épocas. A Gladys y Dolores por la intensa labor de difusión que realizaron en tiempos cortos e intensivos.  A Victor y Luis su dedicación  y talento para la promoción del Encuentro a través de imágenes audiovisuales. 

      Finalmente, agradezco el apoyo institucional de las autoridades del Centro y los equipos de trabajo respectivos quienes hicieron posible que este Encuentro se convirtiera en un espacio sumamente grato de convivencia académica.   Por último a Daniel Cazés, quien, con su actitud de respeto y libertad, generó las condiciones que sustentaron esta experiencia  interdisciplinaria.
 


A INDICE

HOME DEL CEIICH

SIGUIENTE